La oración impersonal
En castellano existen algunas oraciones cuyo verbo no puede cambiar de número. Además, a este dato se suma que en estas oraciones no podemos incluir ningún pronombre personal de sujeto, y por lo tanto, podemos concluir que son oraciones sin sujeto, llamadas impersonales. A diferencia de aquellas que tienen un sujeto omitido, estas NO PUEDEN tener sujeto.
Si te fijas, al comienzo de este texto hemos especi-ficado que esto ocurre en la lengua castellana, pues en otras lenguas no tiene por qué ocurrir lo mismo: es más, existen lenguas que, aunque posean verbos cuya acción no requiera de un agente, sí utilizan un pronombre de sujeto con valor neutro. Nos referimos, por ejemplo, al pronombre IT en inglés o al pronombre IL en francés.
A continuación, vamos a estudiar los casos con-cretos en que aparece la oración impersonal y cómo se analiza, así como unos ejercicios para practicar.





